miércoles, 9 de enero de 2013

CAPÍTULO 6: Corazones heridos con verdades reveladas.

Después que Billalbona se separó de Carlos no volvió a sostener otro romance. Se sentía sola y deseaba conocer más hombres que la hicieran salir de ese vacío que a veces la deprimía un poco. Algunas noches solía ir a cenar sola a la ciudad, vestida muy elegante. Desafortunadamente en una de esas escapadas nocturnas se topó con Carlos. Ambos sostuvieron una discusión fuerte ante todo el mundo.


Un señor, César Sanjulián, observó lo ocurrido y consoló a Billalbona luego de que ella terminara la discusión. Ambos quedaron flechados e hicieron buena amistad esa misma tarde luego de la disputa. Al día siguiente Billabona aceptó una invitación a cenar. y a pesar de que César estaba entradito en edad, despertaba chispas en ella. Tenían mucha química y brindaron por ello.


Le había tocado el turno a Belbita dar a luz. Para sorpresa de todos parió gemelitos. Cemiqueo (ojos verdes) y Censodaín (ojos marrones) de las Rosas formaron parte del núcleo familiar.


Cosme preparó la habitación un poco más acogedora para los gemelos. De momento, encontró la botella con el líquido adormeciente que usó Belbita para dormir a Carlos. Decidió guardar la sustancia química para examinarla luego, sin que su esposa se diera cuenta.


Nuevamente una disputa se formó entre Carlos y Billalbona. Ella supo en dónde se encontraba viviendo y , para su sorpresa, era compañero de cuarto de Jorge. Ambos convivían juntos como podían luego de haber abandonado la mansión. Billalbona le entregó el anillo de compromiso y le dijo que no quería volver a saber de él.... Confesó que otro hombre había conquistado su corazón.



Ser planificador urbano no era tarea fácil. Adéhenes dedicó mucho tiempo en esta carrera y después de tantos trabajos arduos, un pequeño error le costó un degrado. Se sintió muy incompetente por lo ocurrido. Quizás ya era hora de buscar otro trabajo, pensaba.


 Padres sumamente irresponsables, así se convirtieron Belbita y Cosme luego de que sus hijos crecieran. Los ruidos que hacía Cemiqueo con el xilófono de juguete provocaba incomodidad y desagrado por parte de su madre. No soportaba oírlo tocar.



Su padre no podía atender los niños muy bien tampoco... Cansado terminaba luego de tratar de buscar la forma de enseñarlos a caminar o hablar. La etapa de la niñes se acercaba a los gemelos y sus padres no hacían el esfuerzo mayor para que crecieran sanamente.

Mientras Carlos y Belbita buscaban la manera de criar correctamente a los gemelos, Billabona tenía un asunto bien grande también por atender. Sorpresivamente recibió una llamada de Jorge, rogándole que la visitara para contarle que algo atroz sucedió y que ella tenía que estar al tanto. No declinó en visitar la residencia y al otro día apreció intrigada, convencida y dispuesta a escuchar lo que le tenían que confesar.


Jorge, una tarde luego de salir de trabajar, se dirigió hacia la casa y sorpresivamente encontró la cocina en llamas... Y Carlos se estaba incendiando junto con ella.

Trató de extinguir las llamas pero fue imposible. El cuerpo se consumía en llamas rápidamente y por poco ambos se queman. 

Cuando La Parca hizo su funesta presencia, rápidamente Jorge entendió que ya había perdido la vida su amigo, que lo consideraba aún como un hermano.

La muerte de Carlos no causó tanto impacto en la vida de Billalbona. Era un hombre que dejó de amar luego de haber sido abandonada y de nunca saber si fue engañada con otra mujer, y sin saber también si él cometió corrupción en un momento donde casi terminaba siendo Alcalde de Vista Encanto. Jorge negó todo, insistió en que eran mentiras y que ambos estaban por averiguar quién causó el chisme que destrozó su relación y su carrera profesional. Billalbona contemplaba el retrato y la urna del padre de su hijo, al que él nunca conoció... Ni conocerá.


Muy pensativa, se marchó, pero muy dentro de ella quería saber más. Su orgullo no se lo permitía. Ya lo pasado era pasado, y estaba muerto, no tenía forma en saber la verdad, creía ella. Jorge le preguntó sobre la vida de Berona, pero nada personal contó, solo dijo que ella se encontraba bien. No quería revelar que tenía un hijo con su hermana. Después de la partida de Billalbona, Jorge decidió irse de Vista Encanto para otro barrio a hacer una nueva vida. Y precisamente una nueva vida quería hacer Billalbona con César. Lamentablemente él no quiso comprometerse e hirió los sentimientos de esa desconsolada mujer que había pasado por mucho dolor tras ese inesperado rechazo.


Quien sí estaba haciendo su vida, después de anciana, era Berona. El encanto y ternura de Orlando Celaya la enamoró. Todas las noches tomaban té juntos y hablaban largas horas.


 Belbita, por segunda vez en su vida, tenía que ver cómo un hombre que fue de ella, prefería juntar su vida con una de sus hermanas, en este caso su gemela. El día de la boda de ambos llegó y, aunque ella estaba muy enamorada de Cosme y feliz con sus hijos, entró en furor al ver que ambos consolidaron su relación y que una vez más otro hombre, de muchos tantos que tubo en su pasado, se unió finalmente a la familia.


La adolescensia llegó para Canóvano y Cinozeo. Eran unos jóvenes muy aplicados y de metas trazadas. Ambos se preguntaban qué había ocurrido en realidad con sus padres. Según los cuentos de sus respectivas madres, Carlos y Jorge fueron abducidos por extraterrestres en un viaje de excursión a las Islas Tikkii. Los chicos eran grandes para esos cuentos, pero vivieron sus vidas con esa mentira... Que quizás nunca descubrirán.

Lo que sí descubrió Canóvano fue el fantasma de la abuela que nunca conoció. Emilia seguía rondando la casa asustando a sus familiares.


César y Billalbona terminaron sus salidas y pequeño noviazgo. Para olvidar las penas, se dedicó a incrementar su carisma. Llegó al tope de la habilidad y pasó a ser una mujer con don de palabra, fuerte y cautivadora.

Cautivadora era Zoraida Casto, la noviecita que tenía Canóvano. Era una cajera, buena estudiante, proveniente de Las Rarezas. Ambos se querían un montón y tenían planes de estudiar juntos en la universidad Politécnica La Fiesta, allí mismo en Las Rarezas.


martes, 1 de enero de 2013

CAPÍTULO 5: Rompimientos y nacimientos que cambian el entorno familiar.

Emilia contaba de mucho tiempo libre y no hacía más que atender a su nieto todas las mañanas. Un día volvió a introducir aquel amante rubio y guapísimo pero no se percató que su hija Berona se aproximaba a su recámara para preguntarle qué quería de desayuno.



La puerta no quedó cerrada, el desespero de Emilia por hacer el amor con su amante le había provocado el olvido de cerrarla. Berona se aproximaba lentamente luego de escuchar unas voces de un hombre, que no era su padre, pero le eran muy familiar. Al mirar por la abertura de la puerta que no estaba cerrada en su totalidad, pudo conocer de quién se trataba... De su propio marido. No podía creer lo sucedido, entró gritando furiosa a la habitación y le cachetió varias veces.


Su madre se sentía muy culpable. Pensó que jamás la iban a descubrir. Emilia le suplicó por perdón y le dijo que estaba muy vieja para estas cosas y que por eso ya no volvería a cometer más ningún acto de infidelidad para con nadie. Sabía que había llegado muy bajo.



Esa noche, Jorge también suplicó perdón y le dijo que quería casarse con ella y tener un hijo para así demostrarle que en realidad la amaba y que estaba muy arrepentido. Muy airada, Berona le cachetió y le rechazaba sus peticiones de perdón y toda inclinación a matrimonio. Ella entendía que todo estaba completamente roto.


Tras tanto rechazo, Jorge se largó de la mansión muy destrozado, intentó rescatar su relación, pero ya todo estaba perdido. Adéhenes se enteró de todo por su hija, quien le exigió se divorciara de su madre. Él no podía creer que después de toda una vida juntos le volviera a pagar con la misma moneda. Emilia ya estaba muy vieja para ser tirada a la calle y pedirle un divorcio. Adéhenes lloraba todas las noches enfrente la chimenea que Emilia le prendía para que él se sintiera acogedor... En el fondo ella lo amaba.

Dos rompimientos llenaron la casa de mucha tristeza. El pequeño Canóvano era la luz del hogar y el motivo de todos para salir adelante ante tantos engaños. Pero él solo no iba a tener la tarea de irradiar felicidad... ¡Berona estaba embarazada!



El pequeño Canóvano había crecido bastante bien. Su abuelo, mientras pintaba, le hacía compañía y por su lado imitaba su talento pintoresco.

Cinozeo fue nombrado el nuevo pequeñín del hogar. Su tez oscura la heredó de su padre, al igual que su rostro. Quizás él también imitaría los dotes artísticos de su abuelo.



La puerta que aproximaba el área de la piscina se convirtió en escena de otro evento inesperado que arropó de dolor nuevamente a la familia. Emilia se encontraba a pasos de abandonar el hogar... Le había llegado la hora de partir. Estaba muy anciana... La Parca, en compañía de bailarinas, buscó su cuerpo y alma.

Belbita sufrió muchísimo la pérdida de su madre. Fue la última en enterarse de todos malos hábitos que llevó durante toda su vida. Ella no quería ser igual que su madre, aunque había cometido muchísimos errores al entrometerce en la relación de su hermana. Decidió formalizar una relación con uno de sus tantos amantes. Se trataba de un hombre que una vez le salvó la vida a su madre en un incendio cuando trataba de falsificar dinero falso. A Orlando Celaya lo dejó en el pasado. Cosme de las Rosas, un bombero profesional, se convertiría pronto en el nuevo integrante del hogar.


Perdidamente enamorado quedó Cosme de Belbita luego de pocas citas en el hogar. Él le pidió compromiso una tarde en la que la familia se reunió para cenar.

 Aunque su relación iba bien y querían casarse y tener hijos, muy en el fondo tenían miedo a un compromiso mayor. Sin embargo, una noche se casaron. Fue un evento muy privado y familiar.

 Emilia seguía haciendo de las suyas desde el más allá. Cuando Adéhenes se aproximaba a tomar una ducha luego de ejercitarse una noche, apareció sorpresivamente su fantasma.


Extinguir llamas y bajar gatos en los árboles ya no le correspondería más a Cosme. Cambió de profesión y la carrera policíaca era lo suyo. Estaba a pasos de convertirse en Capitán Heróico. La familia contaba con más seguridad... O al menos eso pensaban.


El crecer de la tercera generación Legacy iba viento en popa. Canóvano y Cinozeo tuvieron una infancia bonita y saludable. ¡Eran unos chicos muy traviesos y unidos! Les encantaba echarle jabón a la fuente.


Y pronto los chicos iban a tener primito nuevo por quién velar... ¡Belbita estaba embarazada! Las hermanas Legacy procrearon y expandieron la dinastía y linaje familiar.