lunes, 17 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 2: Crecimiento, expansión... ¡Fortuna!


Su querida esposa estaba embarazada, aunque su gestación no fue nada cómoda para ella. Siempre dormía en el sofá y tenía pesadillas.

Billalbona, así fue que llamaron a la criatura cuando nació. Ella llenó el hogar de mucha felicidad, pero su madre de mucho enojo a su padre. Emilia le había ocultado a su esposo que era pelinegra de nacimiento y que le encantaba llevar su pelo como él, rojo. Aunque fue la primera discrepancia matrimonial de ambos, Adéhenes decidió darle una oportunidad. Olvidó lo sucedido con su amada y se dedicó a cuidar a la pequeña. Le enseñaba las cosas básicas de todo infante.

El matrimonio de ambos se iba deteriorando poco a poco. Adéhenes no quería separarse de Emilia, pero ella se cuidaba cada vez más desde que se enteró que volvería a ser mamá. El segundo hijo que venía de camino hizo que toda opción de ruptura desapareciera.


Adéhenes ya era arquitecto. Su profesión lo llenaba de felicidad y todas las noches soñaba con una mansión gigantezca llena de hijos. Hasta que los gritos de Emilia lo despertó en uno de ellos. Corrió a encontrarla y se llevó varias sorpresas... Emilia estaba de parto, y no traía un bebé... Trajo dos preciosas criaturas. Ambas hembras, las cuales llamaron Berona y Belbita.

Después del parto, Emilia tenía muchas salidas nocturnas diariamente donde iba muy elegante y perfumada. Antes de irse, se aseguraba que su marido y sus hijas estuvieran completamente en un profundo sueño.

El tiempo pasa ligeramente y ya Billalbona era toda una niña. Se parecía mucho a su mamá.


Las gemelas eran muy despegadas. No compartieron mucho en su infancia al principio. Una era más artística y la otra se inclinaba por la música.

Y claro, Berona (izquierda) y Belbita (derecha) crecieron muy rápido como su hermana mayor.

Adéhenes empezó a sospechar de Emilia. En una de esa salidas de ella, él se hizo el dormido. Antes de que ella saliera, la confrontó. Se puso muy nerviosa y dijo que sólo iría a la tienda a comprar leche y pan para el desayuno de mañana.

La situación económica de los Legacy era muy buena. Emilia era ayudante del Chef y Adéhenes seguía siendo un buen arquitecto. Por ende, Billalbona, Berona y Belbita fueron ingresadas en un colegio privado.


Billalbona tuvo una fiesta de cumpleaños muy buena. La celebraron en el patio frontal de la casa junto con sus compañeritos de la escuela.

Era casi toda una mujer. Muy estudiosa, familiar e inteligente. En carácter salió a su padre y en el físico a su madre.

Tiempo después las gemelas dejarían atrás la niñes. Aunque seguían siendo muy distantes una de otra.

Mientras las chicas seguían creciendo y Adéhenes tomando buena fama en su trabajo, ganando mucho dinero, Emilia se veía con sus amantes y se daba sus lujos con ellos.

Pasó el tiempo y Emilia envejecía poco a poco, aunque se cuidaba, le tocó llegar a la ancianidad. Cada vez más engañaba a su marido. Conservaba su belleza y su gran pasión por los hombres.


Aunque era una infiel de primera, era toda una mujer profesional y exitosa. Ganó miles de simoleones en su carrera.

 Su marido también lo era, aunque ganó menos que ella en recompenzas, también demostró que tenía talento y mucho potencial en lo que hacía.


3 comentarios:

  1. Explicame...¿De donde diablos sacaste los nombres de las pobres nenas? My God! buen capitulo. Quien iba a pensar que Emilia sería una infiel hasta en su vejez jajajaja pero bueno Adehenes es un cuernú feliz.

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    1. Los nombres los invento... Me inspiro mayormente en los pueblos de Puerco Rico y en cosas bien significativas... Por ejemplo:

      Billabona: Villalba (el pueblo)
      Berona: El barrio Villa Verona (mi favorito)
      Belbita: El queso Velveeta(se prouncia velvita)

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  2. Ahora fue que vine a leer tu comentario y ya había puesto lo del queso lol, (fue en lo primero que pense cuando lo leí)

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