martes, 1 de enero de 2013

CAPÍTULO 5: Rompimientos y nacimientos que cambian el entorno familiar.

Emilia contaba de mucho tiempo libre y no hacía más que atender a su nieto todas las mañanas. Un día volvió a introducir aquel amante rubio y guapísimo pero no se percató que su hija Berona se aproximaba a su recámara para preguntarle qué quería de desayuno.



La puerta no quedó cerrada, el desespero de Emilia por hacer el amor con su amante le había provocado el olvido de cerrarla. Berona se aproximaba lentamente luego de escuchar unas voces de un hombre, que no era su padre, pero le eran muy familiar. Al mirar por la abertura de la puerta que no estaba cerrada en su totalidad, pudo conocer de quién se trataba... De su propio marido. No podía creer lo sucedido, entró gritando furiosa a la habitación y le cachetió varias veces.


Su madre se sentía muy culpable. Pensó que jamás la iban a descubrir. Emilia le suplicó por perdón y le dijo que estaba muy vieja para estas cosas y que por eso ya no volvería a cometer más ningún acto de infidelidad para con nadie. Sabía que había llegado muy bajo.



Esa noche, Jorge también suplicó perdón y le dijo que quería casarse con ella y tener un hijo para así demostrarle que en realidad la amaba y que estaba muy arrepentido. Muy airada, Berona le cachetió y le rechazaba sus peticiones de perdón y toda inclinación a matrimonio. Ella entendía que todo estaba completamente roto.


Tras tanto rechazo, Jorge se largó de la mansión muy destrozado, intentó rescatar su relación, pero ya todo estaba perdido. Adéhenes se enteró de todo por su hija, quien le exigió se divorciara de su madre. Él no podía creer que después de toda una vida juntos le volviera a pagar con la misma moneda. Emilia ya estaba muy vieja para ser tirada a la calle y pedirle un divorcio. Adéhenes lloraba todas las noches enfrente la chimenea que Emilia le prendía para que él se sintiera acogedor... En el fondo ella lo amaba.

Dos rompimientos llenaron la casa de mucha tristeza. El pequeño Canóvano era la luz del hogar y el motivo de todos para salir adelante ante tantos engaños. Pero él solo no iba a tener la tarea de irradiar felicidad... ¡Berona estaba embarazada!



El pequeño Canóvano había crecido bastante bien. Su abuelo, mientras pintaba, le hacía compañía y por su lado imitaba su talento pintoresco.

Cinozeo fue nombrado el nuevo pequeñín del hogar. Su tez oscura la heredó de su padre, al igual que su rostro. Quizás él también imitaría los dotes artísticos de su abuelo.



La puerta que aproximaba el área de la piscina se convirtió en escena de otro evento inesperado que arropó de dolor nuevamente a la familia. Emilia se encontraba a pasos de abandonar el hogar... Le había llegado la hora de partir. Estaba muy anciana... La Parca, en compañía de bailarinas, buscó su cuerpo y alma.

Belbita sufrió muchísimo la pérdida de su madre. Fue la última en enterarse de todos malos hábitos que llevó durante toda su vida. Ella no quería ser igual que su madre, aunque había cometido muchísimos errores al entrometerce en la relación de su hermana. Decidió formalizar una relación con uno de sus tantos amantes. Se trataba de un hombre que una vez le salvó la vida a su madre en un incendio cuando trataba de falsificar dinero falso. A Orlando Celaya lo dejó en el pasado. Cosme de las Rosas, un bombero profesional, se convertiría pronto en el nuevo integrante del hogar.


Perdidamente enamorado quedó Cosme de Belbita luego de pocas citas en el hogar. Él le pidió compromiso una tarde en la que la familia se reunió para cenar.

 Aunque su relación iba bien y querían casarse y tener hijos, muy en el fondo tenían miedo a un compromiso mayor. Sin embargo, una noche se casaron. Fue un evento muy privado y familiar.

 Emilia seguía haciendo de las suyas desde el más allá. Cuando Adéhenes se aproximaba a tomar una ducha luego de ejercitarse una noche, apareció sorpresivamente su fantasma.


Extinguir llamas y bajar gatos en los árboles ya no le correspondería más a Cosme. Cambió de profesión y la carrera policíaca era lo suyo. Estaba a pasos de convertirse en Capitán Heróico. La familia contaba con más seguridad... O al menos eso pensaban.


El crecer de la tercera generación Legacy iba viento en popa. Canóvano y Cinozeo tuvieron una infancia bonita y saludable. ¡Eran unos chicos muy traviesos y unidos! Les encantaba echarle jabón a la fuente.


Y pronto los chicos iban a tener primito nuevo por quién velar... ¡Belbita estaba embarazada! Las hermanas Legacy procrearon y expandieron la dinastía y linaje familiar.


3 comentarios:

  1. No puedo creer que el novio de berona le haya metido mano a la vieja esa! Definitivamente no merece perdón. Me hubiera gustado saber que ha pasado con el papá de canovano.

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  2. Jorge tiene un estómago increíble pa' meterle mano a una doña, jajaja... Pero Emilia es guapara a su edad. ¿Quieres saber qué pasó con el papá de Canóvano? En el próximo capítulo... Quizás... Gracias por comentar...:P

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  3. Inceible pero cierto, de Puro milagro la doña no se llevo enrredao a la Parca!!!! es que ni el yerno se libro. esa familia tiene que tener cuidado porque con tanto cuerno va a terminar por salirle un ojo volaó a alguien.

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