Los esfuerzos por salvar la vida de Belbita fracasaron. El fuego consumió rápidamente su cuerpo, en aquella noche fría. Su esposo, ahora viudo, había caído en depresión. El psiquiatra lo visitó dos veces. Se había aferrado al alcohol y fue su fiel acompañante hasta la etapa de la ancianidad.
En una de esas noches desesperado buscando alcohol, encontró el diario de su fenecida esposa... Y encontró allí sus ultimas confesiones. Al terminar de leer aquel diario, no podía creer que su mujer pudo llegar a ser tan malvada. Su depresión había aumentado más y más. Aquel frasco azul, que había analizado hace mucho tiempo atrás y el cual sabía cuyo contenido y efecto, lo tomó para aliviar su dolor. Se acostumbró a beber aquel líquido sin pensar que más adelante tendría sus consecuencias. Una de esas noches mientras tomaba acostumbradamente, entró en calor y decidió nadar para refrescarse y despejar su mente. El alcohol y el líquido adormeciente se apoderaron de su cuerpo... Nadó y nadó para salir, su vista veía todo borroso, sus brazos dejaron de impulsar su cuerpo y sus piernas se mantuveron tranquilas. Su cuerpo repososó en el fondo de la piscina hasta que finalmente murió ahogado.
Dos muertes por superar era la orden del día en la vida de toda la familia. Estas desgracias afectaron mayormente a los gemelos, quienes se habían quedado huérfanos, pero aún así una sonrisa no faltaba en sus rostros. Llegaron a la adultez muy felices y preparados para tomar sus respectivos rumbos.
Durante el proceso de superación, Adéhenes mandó a comprar enseres para remodelar toda la vivienda. Empezó por su habitación, que quedó espectacularmente acogedora. Muchas tonalidades verdes predominaron en su entorno. Era su color favorito.

Los chicos ya habían culminado sus estudios y ya se encontraban viviendo en la mansión. Se graduaron con altos honores. Alex, el prometido de Cinozeo, no había finalizado su bachillerato, pero prometió unirse a la familia una vez terminara. Estaba ansioso por integrarse con todos, en especial con su amor.

Canóvano se dedicó a los deportes y Zoraida al mundo del entretenimiento. Ambos decidieron tener una boda íntima y prepararse para ya tener hijos. Querían ver su familia crecer.
Para todos, fue inesperada la muerte de Billalbona. Había llegado al máximo de la ancianidad. Adéhenes no encontraba consuelo esta vez, pues era su hija mayor y la única que le quedaba viviendo en el solar.
La mansión estaba muy vacía. Belbita, Cosme y Billabona murieron, mientras que Cemiqueo y Censodaín prefirieron vivir juntos en otra casa. A pesar de tanta ausencia, un pronto retoño llenaría esos espacios vacíos que causaron mucho dolor... ¡Zoraida estaba esperando su primer bebé! Su antojo era comer Pizza durante todo su etapa de embarazo.
El fantasma de Belbita apareció para asustar a quienes merodeaban la casa a altas horas de la noche e incluso a los que dormían. Su padre fue la primera víctima de su aparición.
El segundo hijo de Canóvano y Zoraida ya había nacido. Fue un varón y tenía la genética exactamente igual que la de su bisabuelo. Lo nombraron Delukenzo, Delukenzo Legacy.
Después de la aparición perversa de Belbita, su esposo Cosme, desde el más allá, se manifestaba furiosamente mojando el suelo de los alrededores de la casa. Esto causaba un mal entorno, el crecimiento de hierbajos y nacimientos de insectos indeseables.
Un pequeño incidente en la cocina provocó un incendio que poco a poco la quemaba por completo. Cinozeo descuidó lo que cocinaba y encontró semejante sorpresa... Su destino final parecía ser igual que su tía Belbita.












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